Opinión

Un necesario baño de realidad

Iván Torres, futbolista de Olimpia. Foto: Gentileza. | 1 Sep 15:31
Iván Torres, futbolista de Olimpia. Foto: Gentileza.
Opinión

Un necesario baño de realidad

1 Sep 15:31

Por Christian Pérez /@chrisperezz7

¿Cómo le hacés entender a un equipo tan ganador que es tiempo de renovación? Renovación, sí, pero quizás ni siquiera de plantel o mucho menos cuerpo técnico, que increíblemente muchos se atreven a pronunciar. Sino de esquemas, ciertos jugadores, variables tácticas ofensivas y defensivas, como así también la necesidad de una sacudida hombre por hombre para volver a despertar esa necesidad de competir y ganar.

A Olimpia se le fue el torneo Apertura, el equipo de Garnero hace rato da signos de incomodidad futbolística y para un plantel que ha arrasado en los últimos 4 torneos es difícil de entender, reconocer y asumir una renovación de objetivos.
Hoy, la obligación y la meta del Franjeado debe ser encontrar de nuevo una armonía futbolística, y una idea alterna con la que los jugadores se sientan satisfechos. El estilo de Garnero es irreprochable y de lo mejor que se ha visto en los últimos tiempos, pero agregar variantes a ese estilo de juego, es el gran déficit hasta ahora. Los tiempos cambiaron y aparecieron competidores similares.

Cerro terminó por darle la dosis de realidad que necesitaba a Olimpia. Si bien esa victoria no lo noqueó totalmente en el torneo, le dejó en claro que este confundido equipo de Olimpia perdió competitividad y en base a estos jugadores, tiene escasas posibilidades de pelear en una Copa Libertadores colmada de millonarios y jugadores “top”.

Las mayoría de las victorias tapan casi siempre los defectos. Luqueño, Guaireña, San Lorenzo, Guaraní y el propio 12 de Octubre (en el primer tiempo) habían desnudado notablemente la falta de variantes y el bajón pronunciado de ciertas individualidades, que lógicamente repercuten y dejan al descubierto un pobre nivel colectivo.

Pedirle cambiar la idea de juego a Garnero sería ridículo, inaceptable para cualquier amante del fútbol, pero modificar esquemas sobre la marcha, probar variantes de acuerdo a los rivales y jugar sin pelota, es una obligación que el DT debe implementar para no autoboicotearse.

Por mí, Alfredo Aguilar que salga las veces que quiera y pueda con la pelota, como el primer cerebro que articule el rompecabezas de toques. Tomar riesgos es parte del fútbol, que muchas veces castiga las buenas intenciones, haciendo solamente notar un árbol (Aguilar) y no el bosque.

Golpear el tablero

Más arriba hablamos de modificar esquemas. El 4-4-2 clásico de Daniel Garnero es marca registrada y memorizada ya por los rivales. Sin las fichas correctas o individualidades bajas, hay que golpear el tablero y adecuarse a los jugadores que sí rinden. Otro de los pocos dibujos que llegó a usar el DT fue el 4-1-3-2, con Domingo como guardaespaldas, pero ante rivales “flojos” y pocos agresivos.

Los dos volantes centrales no son suficientes ante equipos de igual ambición, que le sacan la posesión a Olimpia. Richard Ortiz, con un decaimiento físico muy evidente, no basta para cuidar a todos. Nicolás Domingo es el jugador más criterioso que tiene el equipo con pelota, pero sin ella, es uno menos. Tiene poco recorrido, mucha lentitud y siempre llegar tarde a las coberturas.

¿Entonces? Si ya sabés que con ellos no es suficiente, ¿no es conveniente poner a uno más para no exponerse tanto? Sí, hablo de Rodrigo Rojas, quien no es de la mesita de luz de Garnero, pero es demasiado necesario para este equipo. Y aunque el DT no lo acepte, “RR8” siempre jugó por los buenos resultados y presión de arriba. Ahora apenas pestañeó el equipo y el primer sacrificado fue él.

Ya no alcanza con algunos…

Olimpia se ha dado el lujo en los últimos años de improvisar en ciertos lugares, como el lateral y volante izquierdo, que no ha podido cubrir desde la salida de Mendieta.

Cuestionar a “Tito” Torres no tiene sentido. No puede dar más de lo que tiene y como lateral izquierdo ha dado incluso más que cualquier otro. Limitaciones defensivas siempre tuvo, pero fue de los pocos que con actitud suplió sus defectos.

Pero el pobre Torres es solo un árbol del enorme bosque (defensa) lleno de villanos. Gran parte de los problemas defensivos no son responsabilidad suya, a excepción del clásico.

Jorge Arias ataca mejor de lo que defiende. Se lo destaca por la capacidad de distribución y pelotazos tan precisos, pero no así por salvar jugadas de gol y ganar en duelos individuales. Eso dice algo, ¿no? Si bien es necesario que los nuevos defensores sepan con el balón, no pueden carecer de cualidades para defender.

Las vacas sagradas (Alcaraz y Leguizamón) del fondo fueron borradas después del papelón ante Luqueño. Diego Polenta nunca está en forma y Carlos Rolón es el único que da la cara regularmente. Evidentemente es hora de renovar la última línea.

Pasando de posiciones, encontramos a un Alejandro Silva totalmente confundido. Desesperado por justificar la gran inversión y prácticamente solo se ha carcomido la cabeza. Demasiadas oportunidades para tan poca retribución.
Y si hablamos de jugadores que desaprovechan chances, ahí está Tabaré Viudez, quien de no ser por un par de goles en los clásicos, tranquilamente podría ser los refuerzos más improductivos de la era Trovato.

Aquí no hablamos de talento, porque a Viudez le sobra, sino es inaceptable que un futbolista apenes juegue 5 a 10 partidos por año.

También hay que hablar de la “Roque dependencia”. En los dos últimos años ha sido el mejor jugador del fútbol paraguayo. Y queda evidenciado que lo de Santa Cruz es demasiado preponderante. Siempre ha sido un bombero para salvar partidos complicados, que luego terminaron en goleadas, que tapaban los defectos, obviamente no visibilizados en momentos de gloria. Físicamente el capitán no está en su plenitud y repercute notablemente en Olimpia.

¿Y ahora?

¿Y ahora qué? Lo lógico sería buscar un sentido a cada partido.

Aunque boca para afuera en el Franjeado hablan de pelear el torneo, en el análisis objetivo se sabe que sería hasta algo milagroso ganar todos los juegos que quedan y que Cerro tenga que tropezar en tres partidos.

Con un torneo prácticamente perdido, podría ser momento de consolidar a los mejores jugadores del último Mundial Sub 17, como Diego Torres y Diego Duarte o probar mediocampistas como Marcos Gómez, entre otros. Olimpia había exhibido que joyas le sobran a su cantera y le ha dado buen ingreso económico. La última gran prueba, Erik López.

Además de un profundo autoanálisis, el campeón deberá centrarse en recobrar la ambición, volver a activar el espíritu competitivo, consolidar nuevamente una base sólida y poner ultimátum a los que piensan que están de vacaciones en Olimpia.

A pesar de todo expuesto, para quien escribe, el tetracampeón sigue teniendo a uno de los dos mejores entrenadores del fútbol paraguayo, pero es momento de sacudirse y analizar el bosque árbol por árbol…

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