Opinión

Cerro Porteño goza el momento floreciente

31 Ago 23:39
Opinión

Cerro Porteño goza el momento floreciente

31 Ago 23:39

Por Gustavo del Puerto / @gusdelpuerto

No quedan dudas que por funcionamiento y rendimiento, Cerro Porteño es el mejor equipo hoy del fútbol paraguayo. Y los ejemplos sobran para justificar el extraordinario pasar. Las 9 victorias consecutivas, los recientes triunfos frente a rivales directos en la ruta por el título contra Olimpia, Libertad y Guaraní, las nuevas marcas en las estadísticas son muestras elocuentes del floreciente momento. Se nota que el Chiqui Arce aprovechó al máximo la larga pausa a causa de la pandemia.

Logró enderezar el rumbo de un equipo que estaba lejos de la cúspide y pocos daban crédito de una recuperación, porque Cerro, antes de reforzar, prescindió de jugadores y el DT se agenció con lo que tiene para dar fortaleza y molde a la estructura táctica y de juego.

La solvencia empieza desde el arco por el seguro Popi. Patiño no solo defiende, pues con la fuerza en su pierna derecha armó jugadas de gol cruzando la pelota larga. El joven Duarte es hoy titular por méritos en la zaga central, es simple y hasta parece un experimentado. No se amilanó con delanteros de la talla de Roque, Tacuara y Bobadilla. Es más, el hincha cerrista hasta parece que se olvidó de Marcos Cáceres y Amorebieta, quienes ya están disponibles.

El Ciclón de antes tenía abundancia por adentro, incluso muchos cobraban salarios altos sin jugar, pero tenía déficit por afuera. Hoy las sociedades zonales en los extremos marcan otra diferencia. Por derecha, Espínola y Giménez, una muestra del ida y vuelta, por izquierda Arzamendia y Aquino, proyección y el toque diferente que aporta el ex Guaraní.

La actitud y el compromiso del equipo representan Cardozo Lucena y Villasanti, dos volantes centrales que recuperan la pelota por tres. No solamente son recuperadores, porque ambos tienen llegada a la puerta contraria y gol, a más del juego claro que sustentan con el balón. Otro mérito del Chiqui fue encontrar un lugar al Pachi, de mediapunta, donde se siente cómodo y hasta irradia la buena onda que es otro atributo del grupo. Por otro lado, Churin, a más de aportar goles, es el primer obrero a la hora de recuperar el balón.

El argentino es imprescindible y su ausencia se resiente. Ortigoza, de otro estilo, más de pivoteo y sin tanta movilidad tampoco tiene cabida y Haedo tendrá que esperar su oportunidad. El jugador número 12 de Cerro es Óscar Ruiz, quien no desentona cuando entra.

Muchos decían que el Ciclón iba a caer físicamente por los partidos seguidos, sin alternancia, salvo suspensiones e imprevistos. Tampoco ocurrió ese mal hasta aquí, pues mantiene la intensidad y presión alta en su andar. Hasta aquí fue Guaireña, el rival duro de roer, marcando en el medio y cerrando los costados y al cambiar derrota parcial por victoria agónica, en el recuento final son los puntos que hacen la diferencia.

Es la radiografía futbolística rápida de Cerro, que se fortaleció en todo sentido en la pausa y así sacó la mejor tajada del bajón de Olimpia y algunos errores que se pagan caro. Libertad, pese a ganar y ahora ser escolta del único líder no garantiza nada con Ramón Díaz, quien no encontró hasta aquí el equipo y una forma de jugar más convincente con un gran plantel. Y como lo de Guaraní es muy intenso y pasa mucho por lo físico, en algunos partidos, el desgaste le pasó la factura y perdió puntos ante los rivales ganables.

Chiqui dijo que no hay festejo anticipado y aún en el camino el compromiso ante Libertad, todo indica que sin relajo, Cerro Porteño empezó a acariciar el título tras ganar el clásico y así cortar también la hegemonía del tradicional rival en los últimos años por las cuatro vueltas olímpicas consecutivas.

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